Isópodo Piña
Nominal- Grupo
- Isópodos
- Disponibilidad
- Agotado
- Formato
- Ejemplar individual
Ficha de cuidados
Descripción general
El nombre suena a mercadotecnia hasta que lo ves de cerca. Las espinas de la piña de cristal no son textura superficial: son proyecciones reales, con cresta, ordenadas en hileras sobre un cuerpo pequeño y amarillo pálido. De cerca, el parecido con una piña en miniatura es asombroso.
Hay muy poco parecido en el hobby, y el género al que pertenece, Cristarmadillidium, casi no aparece en las colecciones. Esa rareza es buena parte de por qué los coleccionistas lo buscan. A pesar del aspecto tropical es un animal español, y ese origen mediterráneo define todo su cuidado: sus parientes en términos de manejo son los Armadillidium más secos, no las especies de cueva húmedas junto a las que suele acabar en el estante.
Es pequeño y detallado: los adultos apenas llegan a 6 u 8 mm, así que hay que tenerlo claro, es un animal para ver de cerca y no desde el sillón. Lo que esa mirada cercana te da sí es inusual: caparazón espinoso y acostillado, de amarillo pálido a durazno lavado, con una textura que nada más en la colección comparte. Como buen Armadillidiidae se enrolla al asustarse, y una esferita con púas es una imagen particularmente satisfactoria.
Hábitat y comportamiento
Lo único que hay que acertar es la humedad, y va en contra de lo que casi todos suponen. Vas a encontrar esta especie descrita como tropical en varios lados, pero viene de España y quiere las condiciones secas y bien aireadas para las que está construido un animal mediterráneo, no la humedad sellada de un Cubaris de cueva.
Ventilación de verdad y un gradiente: una esquina húmeda para retirarse y el resto más seco. Rocía esa esquina, no todo el terrario. La temperatura de una habitación normal les sirve.
Abajo, sustrato nutritivo de tierra fermentada, madera dura bien podrida y tierra orgánica, con mucha hojarasca y corteza encima, y que drene en lugar de quedar denso y mojado. La fibra de coco es mala base para cualquier isópodo que coma del sustrato: retiene agua sin aportar nada comestible. Fuente de calcio permanente, igual que para cualquier cochinilla bola.
No están siempre a la vista: pasan buena parte del tiempo bajo el corcho y metidos en la hojarasca, y salen más cuando el ambiente está más húmedo.
Alimentación
La hojarasca y la madera dura en descomposición hacen casi todo el trabajo; mantenlas siempre repuestas.
Comen poco y se asientan despacio, así que ve con calma con la comida fresca: porciones chicas de verdura de vez en cuando, una pizca ocasional de proteína, y levanta lo que no se acaben en un día o dos. Una colonia pequeña y tranquila no necesita el moho ni los ácaros que atraen las sobras.
Notas de esta especie
Cría despacio, y conviene saberlo antes de comprar. Tardan en establecerse y suben números poco a poco, no a rachas, así que un grupo nuevo puede pasar meses aparentando que no hace nada. Dales condiciones estables, resiste la tentación de revisarlos y deja que la colonia encuentre su ritmo. Justo esa lentitud es la razón de que la especie siga siendo escasa y de que una colonia establecida valga la pena.
Es para coleccionista, más que nada: alguien que ya lleva isópodos, que puede sostener un gradiente de humedad y que valora lo genuinamente raro por encima de lo grande y llamativo. No es un primer isópodo, ni un equipo de limpieza rápido, ni cultivo alimento: el caparazón espinoso lo vuelve mal bocado.


