Isópodo Orange Freezy
Nominal- Grupo
- Isópodos
- Disponibilidad
- Agotado
- Formato
- Ejemplar individual
Ficha de cuidados
Descripción general
De los Cubaris más llamativos que hay: un tailandés naranja amarillento, de cuerpo plano y bien robusto, cuyo nombre viene de los bordes semitransparentes o «faldas» que le corren a los costados. Esa cualidad translúcida le da un aspecto casi congelado, como si el cuerpo naranja brillante quedara suspendido dentro de un borde de vidrio.
Con unos 20 mm es de los Cubaris más grandes disponibles, con una forma ancha y casi cúbica que lo vuelve muy satisfactorio de observar.
Para quien conoce el género el parecido es evidente: recuerda mucho a la fase Blonde del Rubber Ducky, pero se mueve más rápido, es más activo y cría a mejor ritmo que el famoso Rubber Ducky. Si te gusta esa estética cálida pero quieres algo más visible y más productivo, la combinación es difícil de superar. Además es una incorporación reciente al hobby, reconocida ampliamente hacia 2022, así que carga también algo de pieza de coleccionista.
Un apunte: a veces se lista como «Orange Frenzy». Es un error de dedo; el nombre correcto es Freezy, por ese aspecto de bordes congelados.
Hábitat y comportamiento
Un bote sellado de 6 litros basta para una colonia inicial de 10 a 15 ejemplares; para una colonia establecida, mejor de 12 litros para arriba. Busca un montaje que retenga humedad con ventilación media: suficiente aire para que no se estanque, sin que se seque.
Humedad de 55 a 70 %, húmedo pero no mojado. A diferencia de otros Cubaris premium que exigen un gradiente estricto, el Orange Freezy tolera condiciones más parejas, aunque siempre conviene dejar una zona un poco más húmeda con musgo sphagnum. El sustrato debe sentirse como esponja escurrida, nunca encharcado. El peligro está en los extremos más que en la precisión: muy seco y batallan para mudar, muy mojado y los pierdes por moho.
De 5 a 8 cm de sustrato: tierra orgánica, turba, tierra fermentada, madera blanca podrida y hojarasca mezclada, más trozos de caliza, que aprecian de verdad y que probablemente reflejan su hábitat natural rico en calcio. Encima, hojarasca generosa, corcho y un parche de musgo; el naranja y la falda translúcida lucen especialmente sobre sustrato oscuro.
De 24 a 28 °C: es tropical y prefiere el calor. La estabilidad importa más que acertar un número exacto, así que evita cambios bruscos, corrientes y ponerlo cerca de fuentes de calor o ventanas.
Es tímido y sobre todo nocturno: pasa buena parte del tiempo escondido y hay que levantar refugios para verlo, al menos hasta que la población crece. Aun así es notablemente más activo que los Cubaris premium más reclusos.
Alimentación
Base permanente de madera blanca podrida, que es particularmente importante para esta especie, hojarasca de encino, roble o magnolia y materia orgánica en descomposición.
Verdura una o dos veces por semana (zanahoria, calabaza, rábano, camote), reemplazándola en 24 a 48 horas, porque con humedad se echa a perder rápido. Proteína una o dos veces por semana (camarón o pescadito liofilizado, hojuelas de pescado, insecto seco), siempre del lado más seco del terrario para que no se pudra ni atraiga plagas.
Calcio permanente: el hueso de sepia lo consumen bien, pero los trozos de caliza son su favorito; también sirven la cáscara de huevo y el ostión triturado. No sobrealimentes, porque el exceso de comida fresca se pudre rápido con humedad y termina causando problemas de muda.
Notas de esta especie
Cría de lento a moderado comparado con otros isópodos, aunque claramente más rápido que el Rubber Ducky. Espera varios meses antes de ver crías, incluso con cuidados ideales: es normal en la especie y hay que tener paciencia. Una vez establecida, la colonia crece de forma constante. Lo que más ayuda son las condiciones estables, sin altibajos de temperatura ni de humedad.
Un detalle que confunde a mucha gente: en las fotos se ve una mancha oscura en medio del cuerpo. No es patrón, es el sistema digestivo visible a través del cuerpo semitransparente. Es completamente normal e indica un ejemplar bien alimentado.
No es para principiantes absolutos: empieza con algo más resistente como Cubaris murina y súbete a este después. Tampoco es para quien batalla con mantener la humedad pareja o tiende a regar de más. A cambio, perdona imperfecciones menores que otros Cubaris premium castigan.


