Isópodo Murina 'Glacier'
- Grupo
- Isópodos
- Disponibilidad
- Agotado
- Formato
- Paquete de 6 ejemplares
Ficha de cuidados
Descripción general
Casi todos los isópodos blancos del hobby son cochinillas enanas blancas. Este no. El Glacier es un Cubaris de verdad, con diez veces el volumen de una enana, y sale blanco fantasma de punta a punta.
Es el morph sin pigmento de Cubaris murina: donde el tipo silvestre es gris apagado con una marca naranja tenue hacia atrás, el Glacier no expresa pigmento alguno, así que patas, antenas y cuerpo salen del mismo blanco limpio. Incluso los ojos van sin pigmento, y eso es justo lo que separa a un Glacier de verdad de un isópodo que simplemente acaba de mudar y se ve pálido.
Los adultos rondan el centímetro, con el caparazón liso y abombado del género. Al tocarlo se cierra en una perla pálida y se vuelve a abrir a su tiempo. En un terrario plantado el efecto es notable, porque no hay nada más de ese color moviéndose entre la hojarasca.
Cría rápido y sin drama, algo poco común en el género y buena parte de su atractivo.
Hábitat y comportamiento
Terrario cálido y húmedo, pero con buena ventilación para que el aire no se estanque, y sustrato húmedo en lugar de encharcado. Prefieren el extremo cálido del rango: de 22 a 26 °C es donde mejor van. Si tu casa es fría, un tapete calefactor con termostato al costado (nunca abajo, porque seca el sustrato) ayuda.
A diferencia de los Cubaris de cueva quisquillosos, murina no necesita un gradiente de humedad marcado: una humedad pareja, ligeramente húmeda y nunca mojada, es lo ideal, aunque un pequeño gradiente tampoco estorba. Con unos 5 cm de sustrato basta.
Constrúyelo sobre una base nutritiva de tierra fermentada, madera blanca podrida y tierra orgánica en lugar de fibra de coco inerte, con calcio mezclado en todo. Encima, hojarasca generosa, corcho y botánicos: entre más refugio, más segura se siente la colonia y más activa se vuelve.
Son algo tímidos en grupos pequeños y notablemente más audaces cuando la colonia crece, activos de día y de noche.
Alimentación
La hojarasca de encino o roble, la madera blanca en descomposición y la materia orgánica del propio sustrato son la base, así que un montaje bien hecho se alimenta en parte solo. Son más hambrientos de lo que su tamaño sugiere: no dejes que el terrario se quede pelón.
Verdura una o dos veces por semana (zanahoria, calabacita, camote, pepino), fruta suave ocasional en poca cantidad y proteína una o dos veces por semana (hojuelas de pescado, camarón seco). Retira lo fresco que no se coman en 24 a 48 horas, porque con humedad enmohece rápido.
Calcio siempre disponible: hueso de sepia, caliza triturada, ostión o cáscara de huevo. Un cultivo de colémbolos junto a ellos ayuda muchísimo con el moho.
Notas de esta especie
Para ser un Cubaris, murina cría a muy buen paso: no explota, pero avanza de forma constante y confiable una vez asentada la colonia, con camadas decentes. Dale calor y humedad estables, calcio y comida constantes, y deja en paz a un grupo nuevo unas semanas antes de esperar mucho.
Esa combinación de cuidados fáciles y reproducción confiable es lo que hace de los morphs de murina el mejor primer paso hacia el género. Aprende aquí el manejo y el salto a un Cubaris premium deja de dar miedo.
Si quieres conservar puro un morph (Papaya, Glacier o Anemone), críalo en su propio terrario: juntos se cruzan.
Una nota honesta: su caparazón es más duro que el de una cochinilla enana blanca, así que si lo que buscas es cultivo alimento para ranas o geckos pequeños, las enanas blancas siguen siendo mejor opción. Murina se tiene por gusto propio.


