Isópodo Laevis
Nominal- Grupo
- Isópodos
- Disponibilidad
- Agotado
- Formato
- Paquete de 6 ejemplares
Ficha de cuidados
Descripción general
Porcellio laevis es de los isópodos más trabajadores del hobby: grande, rápido, siempre hambriento y prácticamente a prueba de errores. Descompone materia orgánica más rápido que casi cualquier otra especie, se reproduce sin parar y perdona los descuidos de quien apenas empieza.
Es originario del sur de Europa, la cuenca mediterránea y el norte de África, y de ahí se extendió por buena parte del mundo de la mano del ser humano. El nombre laevis significa «liso», y describe bien el caparazón: sin bultos ni crestas, una superficie limpia y brillante, muy distinta a la textura rugosa de un scaber.
Los adultos llegan a unos 2 cm, así que está entre los isópodos más grandes que se pueden mantener. También es veloz: los Porcellio no se enrollan en bola, así que cuando algo los asusta se aplanan y corren. Por eso se le conocía como «cochinilla veloz» mucho antes de que existiera el nombre Dairy Cow.
Hábitat y comportamiento
Poco exigente, y por eso es de los mejores primeros isópodos. Un bote con tapa de presión y buena ventilación cruzada le basta; entre más grande mejor, porque crecen bastante y se multiplican rápido. Dales mucho refugio en la superficie: corcho, trozos de corteza y una capa gruesa de hojarasca que puedan trabajar.
El sustrato debe ser nutritivo: tierra fermentada, madera dura bien podrida y tierra orgánica sin tratar, con profundidad suficiente para que las hembras excaven sus cámaras de cría. La fibra de coco sola no sirve como base: retiene agua pero no alimenta a un animal que come del propio sustrato.
Con la humedad casi todos se pasan. Quieren humedad moderada con un gradiente claro, no un bote parejo y empapado: deja un extremo húmedo y el otro seco y aireado, y ellos usan los dos. Toleran un rango amplio de temperatura, de 16 a 32 °C, y crían más rápido con calor. El calcio debe estar siempre disponible, en hueso de sepia o caliza triturada: un animal de este tamaño gasta mucho en cada muda.
Un aviso honesto: los Porcellio laevis trepan bien y son escapistas consumados. Suben por el silicón, la malla y las esquinas ligeramente rugosas de muchos terrarios, así que van mejor en un bote con tapa que cierre bien que en un montaje abierto. Contémplalo desde el principio y no dan un solo problema. Tampoco deben tener acceso a agua estancada: se ahogan.
Alimentación
La hojarasca y la madera en descomposición son la base y nunca deben faltar. Encima aceptan verdura con entusiasmo, sobre todo calabacita, zanahoria, calabaza y camote, y acaban con una rebanada más rápido de lo que esperas.
El detalle que casi nadie menciona: Porcellio laevis necesita mucha más proteína que el isópodo promedio, y tiene que estar siempre disponible, no como premio ocasional. Una colonia bien alimentada no da un solo problema; una a media ración va a buscar proteína donde la encuentre, y eso puede significar mordisquearse entre ellos, atacar compañeros de cuerpo blando o, en un terrario bioactivo, la piel de un reptil dormido.
La solución es sencilla y barata: pupa de gusano de seda seca, hojuelas de pescado, camarón seco o alimento de insecto seco, siempre presentes. Si los metes en un terrario con otros animales, trata la proteína como parte del montaje y no como un extra. Retira pronto lo fresco que no se coman para que no enmohezca.
Notas de esta especie
Es de los isópodos que más rápido se reproducen y no necesita ayuda de tu parte. Las hembras cargan la camada en una bolsa bajo el cuerpo y liberan crías ya formadas; con calor y comida constante, un grupo inicial se vuelve una colonia productiva en cuestión de meses. El problema suele ser el contrario: terminar con más de los que planeabas. Por eso mismo se usa tanto como especie alimento: una colonia madura da excedente indefinidamente sin resentirse.
Va bien para quien empieza, para montajes bioactivos y para cualquiera que quiera un isópodo que se vea trabajar. El único caso donde no lo recomiendo es acompañado de animales pequeños, delicados o de cuerpo blando: ahí el tema de la proteína lo vuelve mal vecino.
Y recuerda que no se enrolla en bola: si buscas un isópodo que se haga pelotita, esta no es la especie.


