Isópodo Cebra
Nominal- Grupo
- Isópodos
- Disponibilidad
- Agotado
- Formato
- Ejemplar individual
Ficha de cuidados
Descripción general
Para muchísima gente, el cebra es el isópodo con el que todo empezó. Bandas negras y blancas bien marcadas a lo largo del cuerpo, un carácter tranquilo y fácil de observar, y cuidados tan tolerantes que una primera compra se convierte sin darte cuenta en un hobby. No es casualidad que Armadillidium maculatum sea de los isópodos más populares del mundo y el que casi todos compran primero.
Es originario del sur templado de Francia y pertenece al mismo género que la cochinilla bola común. Su patrón monocromático llamó la atención de los criadores desde temprano y hoy es una pieza básica del hobby: resistente, accesible y siempre disponible. De él se han seleccionado varios morphs muy bonitos, como el Yellow dorado y el Chocolate de base oscura, aunque las rayas originales siguen siendo el clásico.
Los adultos llegan a unos 18 mm con ese rayado nítido que les da el nombre y que los vuelve animal de exhibición a pesar de su tamaño modesto. Son cochinillas bola de verdad: al molestarlos se meten en una esfera blindada perfecta y se abren de nuevo cuando se sienten seguros. Se mueven despacio y con calma, así que da gusto verlos trabajar.
Hábitat y comportamiento
Lo único que hay que acertar, y es justo lo que más se falla: el cebra prefiere el lado seco. Como especie mediterránea quiere buena ventilación y un terrario moderado, nunca empapado, mucho más cerca de lo que disfruta un Armadillidium vulgare que del aire húmedo y quieto que pide un Cubaris de cueva.
Trabaja con un gradiente: mantén más o menos un tercio del terrario húmedo con musgo sphagnum y hojarasca mojada, y deja el resto seco y aireado para que la colonia elija. Rocía solo esa zona, no todo el terrario. La temperatura de una habitación normal les sirve todo el año; evita los extremos sostenidos de frío o calor.
Dales de 5 a 8 cm de sustrato para excavar, con tierra orgánica sin tratar, tierra fermentada y madera dura bien podrida; evita la fibra de coco como base, porque es inerte y el sustrato de un cebra debería alimentarlo, no solo retener agua. Encima, hojarasca abundante de encino o roble, corcho y musgo, que además de refugio les sirve de botana. Hueso de sepia o caliza triturada siempre presentes para las mudas.
Alimentación
Detritívoros que viven de la hojarasca y la madera en descomposición; repón conforme se consuman y no dejes que falten.
Verdura una o dos veces por semana (zanahoria, calabacita, camote, calabaza, pepino), fruta ocasional en poca cantidad y proteína una vez por semana (hojuelas de pescado, camarón seco o dafnia), que le cae muy bien a las hembras en cría. Calcio permanente y en varios puntos del terrario. Retira lo fresco que no se coman en 24 a 48 horas para que no enmohezca.
Una advertencia honesta para quien arma terrarios plantados: el cebra mordisquea musgo vivo y plantas tiernas. Va mucho mejor en un montaje de hojarasca o con plantas resistentes que en una vitrina delicada llena de musgo.
Notas de esta especie
Pocos isópodos son más fáciles de reproducir. Dale a un grupo sano un terrario estable y bien alimentado y se encargan solos: la colonia se vuelve autosuficiente sin que intervengas. Empieza con diez o más para tener buena mezcla y deja que los números suban. Van al ritmo constante de los Armadillidium, no al estilo explosivo de un Porcellio, así que dale un par de meses a un grupo nuevo antes de esperar mucho.
Si nunca has tenido isópodos, empieza aquí: es tolerante, vistoso y barato, y te enseña lo básico con mucho margen de error. Quien ya tiene experiencia también lo valora como colonia de exhibición y como limpiador resistente para montajes bioactivos más secos.
Si quieres mantener puro un morph (Yellow o Chocolate), críalo por separado: mezclar las líneas da descendencia mezclada.


